“Hay momentos en los que el cuerpo solo pide calma”
Bienvenida al ritual de los domingos.
Hola, crochetera libre.
Hay días en los que una no necesita hacer más.
Ni avanzar rápido.
Ni terminar cosas.
Ni aprovechar el tiempo al máximo.
Hay días en los que el cuerpo simplemente pide calma.
Y quizás este domingo sea uno de esos.
Tal vez afuera hace frío.
Tal vez la semana fue larga.
Tal vez la cabeza sigue llena de cosas.
Y por eso hoy quiero invitarte a algo muy simple:
volver a tu tejido.
No para exigirle un resultado.
Solo para acompañarte un rato.
La semana pasada comenzamos un tejido que pudiera crecer lentamente.
Un rectángulo libre.
Un comienzo suave.
Un proyecto sin apuro.
Y hoy no hace falta hacer grandes cambios.
Hoy alcanza con seguir.
Con sentarte tranquila.
Con buscar ese tejido que quedó esperándote.
Con dejar que las manos vuelvan a moverse de a poco.
Porque a veces el verdadero descanso no aparece cuando dejamos de hacer cosas.
Aparece cuando encontramos un ritmo más amable.
Te invito a continuar ese tejido lentamente.
Sin pensar cuánto falta.
Sin medir si avanzaste mucho.
Solo habitando este momento.
Tal vez con una manta encima.
Tal vez con un té.
Tal vez en silencio.
Y mientras tejés, permitite bajar un poco el ruido del día.
Porque hay algo muy especial en el movimiento repetitivo de las manos.
Algo que calma.
Algo que acompaña.
Algo que ordena suavemente por dentro.
Si querés acompañarte en este momento, podés escuchar el episodio del podcast:
“Te acompaño mientras tejes”
👉Escuchalo acá
Podés dejarlo sonando mientras seguís creciendo este tejido de invierno.
Sin exigencias.
Solo haciéndote compañía.
No hace falta terminar nada hoy.
A veces, seguir despacio también es una forma de cuidado.
Con cariño,
María Eugenia
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